jueves, 17 de mayo de 2012

JUEVES


Por la noche me había dormido sin darme cuenta, estaba tan relajada que me dormí.
No me costó levantarme por la mañana. Así que rápido me puse a desayunar y asearme.
Esta vez cogí el autobús para ir al instituto, estaba lloviendo muchísimo y si iba andando me iba a mojar. También me daba miedo la tormenta y el pensar que quizás me caería un rayo.
Esperé el autobús alrededor de cinco minutos debajo de la parada.
Llegó, y al montarme me dí cuenta de que no era la única alumna de ese instituto que había cogido el autobús para ir a clases. También estaba ese chico raro que también está en algunas de mis clases.
No habla nunca , pero al entrar sonrió y me saludó, con cara extrañada le devolví el saludo.
Me senté en el primer asiento que encontré.
Ya llegamos, el autobús se paró y me baje.
Pasó el chico este por mi lado y me dio un olor de lo más horroroso. ¡¡Pero este tío no se lava!!
Me fije que Rocío no estaba en la puerta. Me imaginé que estaría dentro por la tormenta que hacía. Así que entre en clase.
Al entrar no la vi.
Empezó la primera clase y ella no había llegado.
Recibí un mensaje al móvil en el cual me ponía Rocío que estaba en el médico, que en el recreo llegaba y que la esperara en el servicio en cuanto terminara la anterior clase.
Pasé las horas antes del recreo un tanto aburridas, suelo estar entretenida con Rocío.
Tocó la campana y rápidamente me fui al baño.
Tenía muchas ganas de verla ya que es la única que me está apoyando en todo esto y la única que lo sabe.
Al llegar al servicio, vi que en la puerta estaba la típica tira de policía, no se podía pasar.
Pregunté al director que estaba cerca que qué había pasado.
Triste, me dijo que por nada entrara allí, vería algo que no me gustaría.
Le pregunté insistentemente que pasaba, hasta que me abrazó y seguidamente me dijo:
-Rocío está muerta.

Mi cara cambió completamente, no me lo podía creer.
Así que entré golpeando la puerta y al entrar le vi a ella en el suelo, pálida, me acerqué y le vi las señales de ahogamiento en el cuello, empecé a llorar y a chillar abrazándola, sería la última vez.
Cuando ya era consciente de la situación, miré atrás y vi al director en la puerta, con más personas detrás.
Grité preguntándole que quien había sido, porqué se lo habían hecho.
Me dijo que mejor me saliera, ahí estaría más triste, me negué y los policías me agarraron y me sacaron.
Estaba fatal, tenía la seguridad de que esta horrorosa situación es por culpa de “ese” alguien desconocido.
Me fui corriendo a mi clase a por mi mochila y seguidamente me puse en dirección hacia mi casa.
Todo el camino llorando, no entendía nada. Le pegaba patadas a lo primero que veía.
Casi llegando a mi casa empezó a llover de nuevo. Así que me di más prisa.
Aún así llegué a casa empapada.
Lo primero que hice fue tirar la mochila al suelo en cuento llegué y después corrí escaleras arriba hacia el baño.
Me quite la ropa empapada y me di una pequeña ducha caliente.
Por un momento me había olvidado de lo ocurrido.
Me sequé y me fui a la habitación, me puse lo primero que cogí del armario, un chándal rosa claro.
Así que después bajé y me senté en el sofá a ver la televisión.
No me gustaba nada de lo que había, cambiaba de canal cada segundo.
Al final me quede dormida.
Mi madre fue la que me despertó al llegar de trabajar.

-¿Qué haces en casa Rebeca?

-Mamá, a muerto Rocío en el baño del instituto-dije empezando a llorar-

-¿QUÉ? -dijo con cara sorprendida- eso es terrible cariño.

Me abrazó y se puso a sollozar mientras dijo:

-¿Cómo puede ser?¿Qué ha ocurrido?

Intenté tranquilizarme un poco antes de contestar.

-Ha ocurrido en el recreo, había quedado con ella en el baño y cuando llegué vi en la puerta un tira policial y el director me dijo que no entrara, que vería algo que no me gustaría, que Rocío estaba muerta. Así que entré y vi su cuerpo allí, en el suelo, sin vida. Era lo único que tenia de apoyo, la única buena amiga que tenía.

-Sabes que tienes a tus padres para todo. Esto ha sido un golpe muy duro para ti. Por cierto, ¿se sabe la causa?

-No me han dicho nada, pero lo que vi parecía un ahogamiento.
Mamá creo que la han asesinado.

-Que raro es todo, ¿por que querer asesinar a una buena chica como era Rocío? ¿Tu sabías de algún lío en el que estuviera metida?

Me acordé de ese “alguien”, pero no quise decir nada de ellos.
Tartamudeando dije:

-No, ella siempre estaba conmigo, nada raro pasaba.

-No entiendo nada entonces. Bueno , voy a calentar la comida y en cuanto llegues tu padre y tu hermano comemos.

-Mamá, no tengo hambre.

-Vale, descansa.

Me fui hacia mi cuarto y me recosté sobre la cama.
Pensé en Rocío y me puse a llorar, ¿pero que apoyo tenía yo ahora?¿a quién le contaría las cosas que me pasan? Esto no podía estar pasando.
Me quedé dormida en poco tiempo con el sonido de la lluvia.
Y empecé a soñar.
Rocío estaba allí, sentada en un silla de madera en la cafetería, solo estaba ella.
Me decía que me acercara a ella y me aproximé sigilosamente y al llegar a ella le abracé fuerte.
Noté que me arrancaba la espalda, así que intenté separarme, pero me agarraba con fuerza.
Conseguí soltarme y vi que su cara era todo huesos, grité y me desperté.
No tardó mi madre en llegar a mi habitación preguntándome que pasaba. También me dijo que habían llamado para decir que mañana a las once era el entierro de Rocío.
Miré por la ventana y vi que la lluvia había parado, aunque los nubarrones negros seguían y en breve volvería a llover.
El reloj plateado marcaba casi la hora de la cena, pero no iba a comer nada , tenía unas ganas grandes de vomitar.
Y más ganas tenía cuando pensaba en Rocío y en que ya no tenia a nadie.
Decidí ordenador mi habitación para despejarme. Empecé con la mesa, cogí unos folios escritos y los que no valían los rompía en pedacitos y los tiraba en una bolsa.
Coloqué todos los libros y libretas, entre ellos encontré una libreta de Rocío que me había dejado la tarde anterior para copiar sus apuntes, que eran muy buenos.
Suspiré y seguidamente abrí la libreta, empecé a leer su pequeña letra y de nuevo rompí a llorar.
Decidí dejar de hacer cosas, ponerme el pijama y acostarme , mientras escuchaba música con los cascos.
Así al rato me quedé dormida con la música puesta.

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