jueves, 17 de mayo de 2012

JUEVES


Por la noche me había dormido sin darme cuenta, estaba tan relajada que me dormí.
No me costó levantarme por la mañana. Así que rápido me puse a desayunar y asearme.
Esta vez cogí el autobús para ir al instituto, estaba lloviendo muchísimo y si iba andando me iba a mojar. También me daba miedo la tormenta y el pensar que quizás me caería un rayo.
Esperé el autobús alrededor de cinco minutos debajo de la parada.
Llegó, y al montarme me dí cuenta de que no era la única alumna de ese instituto que había cogido el autobús para ir a clases. También estaba ese chico raro que también está en algunas de mis clases.
No habla nunca , pero al entrar sonrió y me saludó, con cara extrañada le devolví el saludo.
Me senté en el primer asiento que encontré.
Ya llegamos, el autobús se paró y me baje.
Pasó el chico este por mi lado y me dio un olor de lo más horroroso. ¡¡Pero este tío no se lava!!
Me fije que Rocío no estaba en la puerta. Me imaginé que estaría dentro por la tormenta que hacía. Así que entre en clase.
Al entrar no la vi.
Empezó la primera clase y ella no había llegado.
Recibí un mensaje al móvil en el cual me ponía Rocío que estaba en el médico, que en el recreo llegaba y que la esperara en el servicio en cuanto terminara la anterior clase.
Pasé las horas antes del recreo un tanto aburridas, suelo estar entretenida con Rocío.
Tocó la campana y rápidamente me fui al baño.
Tenía muchas ganas de verla ya que es la única que me está apoyando en todo esto y la única que lo sabe.
Al llegar al servicio, vi que en la puerta estaba la típica tira de policía, no se podía pasar.
Pregunté al director que estaba cerca que qué había pasado.
Triste, me dijo que por nada entrara allí, vería algo que no me gustaría.
Le pregunté insistentemente que pasaba, hasta que me abrazó y seguidamente me dijo:
-Rocío está muerta.

Mi cara cambió completamente, no me lo podía creer.
Así que entré golpeando la puerta y al entrar le vi a ella en el suelo, pálida, me acerqué y le vi las señales de ahogamiento en el cuello, empecé a llorar y a chillar abrazándola, sería la última vez.
Cuando ya era consciente de la situación, miré atrás y vi al director en la puerta, con más personas detrás.
Grité preguntándole que quien había sido, porqué se lo habían hecho.
Me dijo que mejor me saliera, ahí estaría más triste, me negué y los policías me agarraron y me sacaron.
Estaba fatal, tenía la seguridad de que esta horrorosa situación es por culpa de “ese” alguien desconocido.
Me fui corriendo a mi clase a por mi mochila y seguidamente me puse en dirección hacia mi casa.
Todo el camino llorando, no entendía nada. Le pegaba patadas a lo primero que veía.
Casi llegando a mi casa empezó a llover de nuevo. Así que me di más prisa.
Aún así llegué a casa empapada.
Lo primero que hice fue tirar la mochila al suelo en cuento llegué y después corrí escaleras arriba hacia el baño.
Me quite la ropa empapada y me di una pequeña ducha caliente.
Por un momento me había olvidado de lo ocurrido.
Me sequé y me fui a la habitación, me puse lo primero que cogí del armario, un chándal rosa claro.
Así que después bajé y me senté en el sofá a ver la televisión.
No me gustaba nada de lo que había, cambiaba de canal cada segundo.
Al final me quede dormida.
Mi madre fue la que me despertó al llegar de trabajar.

-¿Qué haces en casa Rebeca?

-Mamá, a muerto Rocío en el baño del instituto-dije empezando a llorar-

-¿QUÉ? -dijo con cara sorprendida- eso es terrible cariño.

Me abrazó y se puso a sollozar mientras dijo:

-¿Cómo puede ser?¿Qué ha ocurrido?

Intenté tranquilizarme un poco antes de contestar.

-Ha ocurrido en el recreo, había quedado con ella en el baño y cuando llegué vi en la puerta un tira policial y el director me dijo que no entrara, que vería algo que no me gustaría, que Rocío estaba muerta. Así que entré y vi su cuerpo allí, en el suelo, sin vida. Era lo único que tenia de apoyo, la única buena amiga que tenía.

-Sabes que tienes a tus padres para todo. Esto ha sido un golpe muy duro para ti. Por cierto, ¿se sabe la causa?

-No me han dicho nada, pero lo que vi parecía un ahogamiento.
Mamá creo que la han asesinado.

-Que raro es todo, ¿por que querer asesinar a una buena chica como era Rocío? ¿Tu sabías de algún lío en el que estuviera metida?

Me acordé de ese “alguien”, pero no quise decir nada de ellos.
Tartamudeando dije:

-No, ella siempre estaba conmigo, nada raro pasaba.

-No entiendo nada entonces. Bueno , voy a calentar la comida y en cuanto llegues tu padre y tu hermano comemos.

-Mamá, no tengo hambre.

-Vale, descansa.

Me fui hacia mi cuarto y me recosté sobre la cama.
Pensé en Rocío y me puse a llorar, ¿pero que apoyo tenía yo ahora?¿a quién le contaría las cosas que me pasan? Esto no podía estar pasando.
Me quedé dormida en poco tiempo con el sonido de la lluvia.
Y empecé a soñar.
Rocío estaba allí, sentada en un silla de madera en la cafetería, solo estaba ella.
Me decía que me acercara a ella y me aproximé sigilosamente y al llegar a ella le abracé fuerte.
Noté que me arrancaba la espalda, así que intenté separarme, pero me agarraba con fuerza.
Conseguí soltarme y vi que su cara era todo huesos, grité y me desperté.
No tardó mi madre en llegar a mi habitación preguntándome que pasaba. También me dijo que habían llamado para decir que mañana a las once era el entierro de Rocío.
Miré por la ventana y vi que la lluvia había parado, aunque los nubarrones negros seguían y en breve volvería a llover.
El reloj plateado marcaba casi la hora de la cena, pero no iba a comer nada , tenía unas ganas grandes de vomitar.
Y más ganas tenía cuando pensaba en Rocío y en que ya no tenia a nadie.
Decidí ordenador mi habitación para despejarme. Empecé con la mesa, cogí unos folios escritos y los que no valían los rompía en pedacitos y los tiraba en una bolsa.
Coloqué todos los libros y libretas, entre ellos encontré una libreta de Rocío que me había dejado la tarde anterior para copiar sus apuntes, que eran muy buenos.
Suspiré y seguidamente abrí la libreta, empecé a leer su pequeña letra y de nuevo rompí a llorar.
Decidí dejar de hacer cosas, ponerme el pijama y acostarme , mientras escuchaba música con los cascos.
Así al rato me quedé dormida con la música puesta.

miércoles, 11 de enero de 2012

MIÉRCOLES



Me vestí, me lavé la cara, bajé a desayunar, me cepillé los dientes y me maquillé.
¡Siempre igual!
Cogí la mochila y me puse en dirección instituto.
Al llegar, allí en la puerta vi a Rocío , estaba esperándome como todos los días.
Ella me abrazó fuerte y me dijo que me olvidara de todo, que sería una simple broma de mal gusto.
Seguidamente nos metimos en el instituto, en la clase que teníamos ahora estábamos juntas, en el mismo aula, la “querida” clase de matemáticas.
Llegó el recreo, fui al baño.
Me miré en el espejo para retocarme el maquillaje , cuando de repente algo sonó detrás de una de las puertas.
Era un llanto, fui hacia allí, abrí la puerta y no había nadie, pero en el suelo había una papel que ponía : no es una broma como tu amiguita dice.
Chillé, rápidamente cogí el papel del suelo y me lo llevé.
Corrí hacia la cafetería que estaba Rocío comprando algo para picar, y le enseñé la nota, y le dije que había escuchado antes.
No lo entendía... ella también estaba asustada.
Me encontraba fatal, entonces decidí llamar a mis padres para que vinieran a por mí, con la excusa de que estaba mareada y con el estómago mal.
Llegué a casa, y me metí en la cama nada más llegar.
Por la mediodía llegaron mis padres y me despertaron para comer, yo les dije que seguía sintiéndome mal, pero la verdad es que no tenía nada de hambre.
Así que les dije que estaría más tiempo en la cama.
No me volví a dormir, estuve pensando y pensando, pero cada vez lo entendía menos.
Dos horas después me levanté, y llamé a Rocío para que me contara las cosas que habían dado en las clases que yo no he estado, y los deberes que habían mandado.
Me dijo que iba a ir a mi casa a estar conmigo, que yo estaba fatal y no teníamos ni tareas, ni que estudiar nada.
Llegó a mi casa, estuvimos hablando un rato hasta que decidimos ver un película.
Cuando la estábamos viendo, oímos que alguien entraba en mi casa, así que fue a la entradita para ver si eran mis padres y decirles que está también Rocío viendo una película conmigo.
Pero al llegar no había nadie, miré también en la cocina, pero tampoco estaban, grité:
-Mamá, papá ¿dónde estáis?

No contestaron, pero entonces ¿quién había entrado? Rocío también lo había escuchado, ya no era una imaginación mía.
Volví a mi habitación y se lo dije a Rocío, ella respondió que como podía ser, había escuchado claramente la puerta de mi casa abrirse, hasta como metían la llave para abrirla.
Decidimos ir juntas a revisar mi casa, habitación por habitación, pero no encontramos nada.
Pero cuando estábamos en la sala de los juguetes oímos como si en la mesa del salón hubiesen caído las llaves encima, así que corrimos hacía allí, y no había llave ninguna.
Asustadas fuimos a mi habitación para apagar la televisión, pero ya estaba apagada.
Nos fuimos de mi casa, no queríamos estar allí.
Paseamos un rato, hasta que mis padres me llamaron para saber donde estaba, que ya habían llegado a casa y para preguntarme como estaba del estómago.
Así que me despedí y me fui para casa.
Al llegar quedaba poco para la cena, pero yo seguía sin tener hambre.
Me metí en mi habitación e intenté recordar cada cosa que había pasado, y escribirlo en un papel.
Desde el dibujo en la mesa, hasta lo ocurrido esta tarde, cada cosa era peor que la otra.
No entendía nada.
Decidí quemar el papel, de ese modo mis padres no lo encontrarían nunca.
Despejé la papelera, cogí el mechero azul que tenía en el cajón , y le prendí fuego al papel, y lo metí en la papelera.
Le eché el vaso de agua que tenía en la mesa para que se apagara.
La habitación olía bastante a quemado, así que abrí la ventana de par en par.
¡Qué frío entraba!
Esperé cinco minutos y la cerré.
Me tumbé en la cama, cogí mis cascos y me puse a escuchar música, necesitaba evadirme del mundo.
Al rato mi madre entró en mi habitación, y me quité los cascos.
-Rebeca, ¿por qué no me contestabas?

-Perdón mamá, estaba escuchando música con los cascos y no escuchaba nada.

-Vale, no pasa nada. Te decía que vamos a cenar.

-Bajo enseguida.

Guardé los cascos negros en el cajón, cuando me dí cuenta que encima de la mesa estaba el papel que yo había escrito antes, con las esquinas quemadas, mi letra... ¡LA MISMA!
No me lo podía creer.
Rápidamente cogí el papel y lo rompí en cachitos.
Cada cosa la entendía menos.
Bajé a la cocina y me senté en la mesa.
Esperé a que mi madre me pusiera la comida, y ya tenía un poco de hambre, no había comida desde el desayuno.
Me tomé el plato de sopa con rapidez, y repetí plato.
Luego me comí un yogurt y me fui a duchar.
Más que duchar, bañar.
Necesitaba un baño urgentemente.
Así que llené la bañera de agua muy caliente, y me metí.
Estuve dentro bastante tiempo, me miraba la mano y los dedos estaban arrugados.
Estaba tan perfecta , que no quería salir de allí.
No quería tampoco que en ese momento tan relajante pasara alguna cosa extraña como tantas que me pasan últimamente.
Llamó mi hermano a la puerta del baño y ya fue cuando decidí salir del agua, me puse el albornoz y abrí la puerta a mi hermano.
-Rebeca, necesitaba el baño y has estado como una hora aquí metida.

-Lo siento, estaba dándome un gran baño, espera que me seque y me lave los dientes y entras.

Le cerré la puerta, me miré en el espejo, estaba empañado todavía, así que cogí la toalla y la pasé por el cristal.
Cogí después una toallita para quitarme los restos del maquillaje y después me lave los dientes.
Me puse el pijama y abrí la puerta a mi hermano.
Me fui a dormir, estaba muy relajada gracias al cálido baño.

domingo, 8 de enero de 2012

MARTES

Por la mañana , me desperté al sonar la alarma.
¡Había tenido un terrible sueño!  me asesinanban, una persona que llevaba un capa negra que le envolvía entera.
Hacía mucho tiempo que no tenía pesadillas, habra sido por las extrañas cosas que me habían ocurrido.
Después de levantarme  hice lo mismo que hago siempre todas las mañanas.
¡Qué mal me sienta eso de levantarme tan temprano!
Me arreglé y baje a desayunar con las ojeras matutinas.
Me encanta ese olor a tostadas... que despues me las como con aceite y azúcar.
Al terminar me lavé los dientes, cojí la mochila y fui al instituto.O como yo lo llamo "la cárcel".
Normal que me pasaran cosas extrañas allí, eso es terrorífico.
No había nadie en la calle... estaba desierta.
En ese momento me acordé que ayer no saqué las cosas de las cajas, pero daba igual, esta tarde que no tenía que estudiar lo haría.
Llegué al instituto, y Rocío estaba allí esperandome como siempre.
Nos saludamos y entramos  rápidamente al terrible examen de historia, aunque antes nos deseamos suerte la una a la otra.
Entramos y me senté en mi sitio, la profesora me dejo las hojas en blanco encima de la mesa y empezó a dictar las preguntas.
Las contesté todas, y yo creo que las respondí bien.
Al salir del examen le pregunté a Rocío como le había salido, y me dijo que bien, que lo más seguro es que aprobaría.
-Seguro, ayer me pareció que lo habías aprendido muy bien.

-Sí, una cosa... muchas gracias por ayudarme.

-De nada ¿ves como no hay que suspender como tu decías? si trabajas todo se aprueba.Bueno casi todo.-dije sonriendo acordandome de las matemáticas-

-¿Te parece bien que en el recreo nos vayamos a tomar algo a la cafetería?

-Me parece muy bien.-afirmé-

-Pues cuando termine la siguiente nos vemos otra vez aquí, y quedamos para después.

Nos dimos dos besos y nos fuimos a clase.
Pasó la mañana, y en el recreo nos tomamos un chocolate caliente en la cafetería.
Siguieron las clases , y en la salida nos reunimos los de siempre y marchamos a nuestras casas.
Llegué y al entrar decidí darme una ducha, mientras esperaba a mi familia para comer.
¡Qué bien me sienta el agua templada despues de una agotante mañana!
Templada no, ardiente.
En estos terribles días de invierno viene muy bien.
Al terminar, salí de la bañera, me puse el albornoz para secarme, y de repente al mirarme  en el empañado espejo vi algo que me asustó, y me puso los ojos como platos.
Con rojo estaba escrito: Te estoy viendo..
Aterrorizada, corrí hacia mi cuarto.
Al llegar, instintivamente me metí bajo las sabanas, y empecé a llorar por el susto.
Estuve dentro bastante tiempo.
Al oir la puerta me levanté corriendo y fui al baño, para que mis padres no se enteraran, pensarían que estoy loca o algo por el estilo, pero eso sí , a Rocío se lo contaría todo.
El mensaje estaba borrado.
Me vestí rápidamente y bajé a comer.
-¡Hola mamá!-dije al ver a mi madre-

-Bueno días cariño ¿Qué tal el examen?

-Bastante bien.-sonreí-

Entró mi padre con mi hermano y tambien les saludé.
En poco tiempo nos sentamos a comer.
-Rebeca ¿Cuándo descargarás las cajas?

-Esta tarde -respondí- hoy no tengo que estudiar.

-Me parece bien, que de hoy no pase.

-No te preocupes mamá, hoy lo hago seguro.

Empecé a comer... ¡Qué rica estaba la lasaña! , se puede decir que es una de mis comidas preferidas.
Al terminar de comer, me tomé el postre, un yogurt de fresa.
Me acabé el yogurt, y recogí mis cubiertos, después subí a mí habitación.
Empecé a vaciar las cajas, encima de la cama coloqué los vestidos por un parte, y los  pantalones vaqueros cortos por otra parte.
Al acabar con esa caja fui a abrir la siguiente, que tendría los distintos perfumes y maquillajes que usaba yo.
Estaba  colocando los perfumes en la estantería cuando sentí que alguien me golpeaba la cabeza, y caí desmayada.
Aproximadamente una hora después abrí los ojos
me dolía mucho la espalda, aproximé la mano hacia ella ,  después observé mi mano y estaba manchada de sangre.Me levanté del suelo y me puse en dirección al espejo, al llegar me levanté la camiseta y ví que mi espalda estaba rajada por letras, en la cual ponía:
"SE TODO LO QUE HACES"
En ese momento llamaron a la puerta,  rapidamente me bajé la camiseta, y me coloqué la primera chaqueta que cogí.

-¿Sí?

-Hija, te llaman al teléfono.

-¿Quién me llama?

-No lo se , me dijo que era un amigo tuyo.

Abrí la puerta a mí madre  y me puse dispuesta escalera abajo.
Cogí el teléfono:

-Hola, ¿quién es?

Nadie contestaba

-Hola¿hay alguien?

-Hola Rebeca, como ya sabes, se todo lo que haces, ya sabrás quien soy , en pocos días, momentos antes de tu muerte.

-Si es una broma, por favor no sigas.

Colgó, su voz era muy ronca, yo estaba aterrorizada.
Subí de nuevo a mi habitación, por el camino me encontré  ami madre, y me preguntó quien  y que queria... me tuve que inventar que era un compañero de mi clase para preguntarme los deberes.
Me metí en mi habitación, al rato me quité la chaqueta, para verme de nuevo la frase.
La camiseta estaba llena de sangre, me dolía mucho la espalda, un dolor desgarrador.
Decidí ducharme de nuevo, y asi por lo menos me limpiaría la sangre.
Me metí en el baño, cuando me quité la camiseta la lavé para que mi madre no supiera nada de la sangre al echar la ropa a la lavadora.
Después de limpiarla , me quité la ropa restante, y me duché.
Mientras el agua caía  en mí espalda, el dolor era cada vez terrible. El agua corría abajo roja.
Al rato ya parecía que no sangraba más, pero seguía molestando.
Salí de la ducha, me sequé y me puse una toalla por encima para ir a mi habitación.
Al llegar a mi habitación me di cuenta que tenía que ordenar todavía todo, asique rápido me vestí y seguí ordenando.
Cuando estaba  todo colocado, intenté hacer los deberes, pero mi cabeza estaba ida, me costaba mucho concentrarme en un simple ejercicio, asique me tumbé unos minutos en la cama, y después de un rato largo , me dispuse de nuevo a hacer los ejercicios.
Pudé terminarlos, y después preparé la mochila y la ropa para el día siguiente.
Me puse el pijama. Todavía quedaba una hora para la cena, entonces me fui al ordenador.
Estaba Rocío en el chat, y le conté las cosas que me habían pasado ese día.
Ella tampoco entendía nada... estaba asustada.Eran cosas inexplicables, lo peor es la fraseme conocerás en unos días , antes de tu muerte.
¿Cómo iba yo a morir?  ¿Quién era la persona del teléfono y que me dices las demás cosas?
Mi madre me llamó ya para cenar, asiqué me despedí de Rocío y las demás personas con las que estaba hablando y cerré todo.
La verdad es que no tenía hambre.
Estaba sentada, con el plato delante, lo miraba hasta que pude darle un bocado.
Le dí unos más , y me levanté de la mesa. Mis padres me preguntaron porque me había levantado tan pronto de la mesa, había comido tan poco, y le respondí que no tenía hambre, que estaba más bien cansada.
Seguídamente me lavé los dientes y me acosté.Al poco tiempo ya estaba dormida.
Me desperté muchas veces durante la noche, algunas para ir a beber agua o también  para ir al baño, pero  con mucho miedo.
Pero una de las veces ya no pude volver a dormir, y todavía faltaba una hora y media para que el despertador sonara.
Estuve dando vueltas y vueltas, hasta que sonó el despertador, y ya me levanté a prepararme para un día nuevo.

UNA SEMANA ANTES (LUNES)






Como todos los lunes,me quedo pegada a la cama,no puedo con mi cuerpo,y a la fuerza,no se ni como,me levanto para ir al instituto.
Al rato,después de vestirme,lavarme la cara,maquillarme etcétera,bajé a desayunar con mi familia.
-Hola Rebeca.

-Buenos días mamá.

-Tienes que terminar de abrir las cajas de la mudanza

-Ya lo sé,esta tarde después  de estudiar historia lo ordenaré todo,solo me quedan dos cajas y son de ropa.

-Bueno,yo he terminado,me voy ya.Adiós-se despidió mi hermano-

-Adiós-dijimos todos a la vez-
Terminé mi desayuno y fui al baño a lavarme los dientes.
Seguidamente me marché al instituto.
Cuando llegué,en la puerta estaba mi mejor amiga,Rocío.
-¡Rebeca! ¿qué tal estás cariño?-dijo, y después se acercó a darme dos besos-

-¡Guapa! Muy bien,aunque cansada,y sin ganas de nada.

-Pues...ya sabes lo que hay,tendrás que aguantarte.¿Te has estudiado ya historia?

-Si, pero esta tarde tendré que repasar de nuevo ¿y tú?

-No mucho, suspenderé historia como siempre-dijo mientras ponia cara de obiedad-

-No entiendo porque haces eso, tu futuro esta en juego.Esta tarde te vienes a mi casa y te ayudo a estudiar y aprobarás-dije con una sonrisa de oreja a oreja-
Rocío se quedó pensando, y al final dijo:

-De acuerdo-sonrió-
Entre en clase y empezó la terrible mañana.
Cuando me sente en la silla de clase, saqué de la mochila los libros de la asignatura que había a primera hora.
Me fijé en la mesa,tenía algo extraño, un dibujo como de un cuchillo.
Pasé de aquello, y saludé a la profesora que entraba por la puerta.
Empezó la clase de inglés.
Horas después, en el recreo me reuní de nuevo con Rocío.Se paso rápido el descanso
Me despedí de ella, y entre de nuevo a la aburrida clase.
¡Ya no estaba el dibujo en mi mesa! Ahora escrito había unas palabras:cuidado, te tengo vigilada.
Eso si me asusto... ¿quién sería? ¿qué quería? lo borré sin pensarlo
De camino a casa iba con mi amiga y más gente que vivía donde se sitúa mi nueva casa, y le conté lo que ví en mi mesa esta mañana.
Rocío se asustó, y me dijo que si quería me ayudaría.
Me despedí de todos, y a mi amiga le recordé que por la tarde fuera a mi casa para estudiar historia.
Entre en mi casa, y me senté en el sillón para ver un rato la tele mientras esperaba a mi familia para comer.
Encendí la tele, pero algo le ocurría, se veía con rayas horizontales, la tele era nueva y no se puede estropear ahora ¡que raro!
Decidí que lo mejor era apagarla, e irme al ordenador a chatear con la gente de mi grupo.
Estuve media hora hasta que llegó mi familia.

-Hija ¿qué tal la mañana?

-Como siempre,aburrida.Además me han pasado cosas extrañas.

-¿Qué te ha pasado cariño?

-Nada mamá, dejaló, no pasa nada-sonreí-¿qué hay de comer?

-Pasta con queso.Colocaré un ensalada en el centro de la mesa para comerla también.

-¡Guauu! ¡que ricoo!

-Venga chicos todos a la mesa-gritó mi madre-

Acudimos a la mesa todos .Estuvimos comiendo, y al terminar me fui a mi habitación para hacer los deberes.
Empecé con las tareas de matemáticas, estuve una hora de reloj realizándolos.Tengo que confesar que esta asignatura no se me da muy bien.
Llamaron a la puerta, pensé que era Rocío y fui a abrir.
-¿Quién es?

Nadie contestó, asique abrí la puerta, pero no había nadie.
Corrí escaleras arriba y me encerré de nuevo en mi cuarto.
Me puse a leer un libro, estuve un rato largo, hasta que volvieron a llamar a la puerta.
Volví a bajar a la planta de abajo y pregunté de nuevo.
-¿Quién es?

-Soy yo.
Abrí la puerta, era Rocío.
Nos pusimos a estudiar durante dos largas horas.Pero a terminar algo  extraño pasó, se apagaron todas las luces de la casa, y en el mismo momento , se abrió mi armario solo y de golpe
Las dos chillamos a la vez y nos abrazamos.
Al poco tiempo se encendieron, y el armario estaba cerrado, pero algo había en la puerta, era un papel.
Fui hacia allí con mucho miedo y lo cogí.Todavia mis manos temblaban.
"Mucho cuidado con tus pasos" escrita estaba la frase en el pequeño papel blanco.
Nuestras caras se quedaron pálidas.
Bajamos y salimos a la calle unos minutos, necesitábamos tomar el aire.
Estábamos  demasiado asustadas.
Cuando volvimos a la habitación, Rocío recogió todas sus cosas y se fue a su casa.
Le acompañé a la puerta y me despedí de ella.
Seguidamente me dirigi al baño para darme un ducha antes de que llegaran mis padres para tomar la cena.
Después de ducharme, preparar las cosas para el día siguiente, y cenar, ví un rato la televisión con mi familia.
Ahora funcionaba perfectamente.
Definitivamente me pasan cosas muy raras...
Estabamos viendo un programa de esos en los que se gana dinero respondiendo preguntas estúpidas, al poco tiempo  de estar sentada en el sillón me entro sueño, fui a lavarme los dientes, y rápidamente me metí en la cama para dormir toda la noche.